Verano melancólico
08/12/24 El silencio abruma, las calles se desnudan, las pieles se abrigan y el tacto se desvanece, el ruido ensordece en un paso como si quisieran gritar desde el fondo de un placar desacomodado. La ropa en el suelo, el suelo en el aire y el aire en la nada misma. Callando, cayendo, cegada de oír, oyendo lo que debería callar y sintiendo lo que debería silenciar. Si las melodías que escucho formaran una canción, nadie sería capaz de entenderlas. Siempre amamos la música pero, ¿qué hacemos cuando desaparece?. Sin música qué sentido tiene la vida, si lo único que queremos es amar. No era verdad cuando decían todo y cuando callaban nada, no era verdad nada de todo. De nada y gracias, de nadie, gracias, doy gracias por nada. Ahora no tiene ritmo, ahora está vacío, lleno de algo que es invisible para aquel que no sepa desaparecer. Apagándose como un soplido, como un roce, creo haberme ocultado cuando todos amanecen. Reían y lloraban, gritaban y soñaban, mentían y vivían. Existir es un simpleza y renacer es lo que empieza. Otro domingo lluvioso que empaña y no suelta.
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
