vacío persistente
Siento que dejo de sentir, siento que dejo de vivir. He intentado utilizar la escritura como método de desahogo; al principio parecía salvarme, pero ha terminado por matarme. Me he desahogado tanto, he expulsado tanto dolor, que ahora estoy completamente vacía. El vacío duele más que la daga clavada. Al final, aprendes a vivir con el dolor constante, pero, ¿cómo aprenderé yo a vivir con un vacío persistente? No creo aceptar la sensación de muerta en vida. Día tras día, sintiendo nada. Solo un vacío que antes se encontraba desbordado por ideas y pensamientos, quizás malos, pero me acompañaban. Ahora soy alguien o ni siquiera eso. No estoy segura si es mejor ser alguien vacío o no existir. Existir por ocupar espacio no es vivir. Prolongo mi dolor, y colaboro causando el de mi alrededor. Mis amistades empiezan a sentirse incómodas en mi presencia, no me entienden, y lo entiendo. Mi familia empieza a odiarme, pensando que solo busco atención y que me olvido del resto. Lloro por seguir viva. Lloro por pensar en no seguir. Sufro, pero solo se percibe el sufrimiento que mi malestar causa a personas ajenas.
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