"ubi tu ibi ego"
Vi escrita en una pared una frase que me atravesó y abrazó mi corazón: “ubi tu, ibi ego” —donde tú estás, ahí estoy yo—. Qué fuerte encontrar esas palabras cuando no puedo tenerte, cuando fui yo quien, con el corazón en la mano, dijo no sentirse cómodo en nuestra relación. Y sin embargo, lo mío no era más que una pantalla. Te amé sin máscaras ni disfraces. Me siento culpable, aunque sabía que no me hacía bien verte. Soy complejo por estar enamorado de vos, de tu voz, de esa certeza de que eras lo que quería… aunque no eras lo que deseabas. Respeto tu decisión, pero ¡qué hipócrita suena en mi boca! ¿Cómo puedo hablar de respeto si te negué la verdad de mis respuestas? Rogué, en silencio, que me dijeras que cambiarías, que me pidieras quedarme… pero nunca fue así. Muy adentro sé que no fue por quererme como amigo, sino porque nuestras visiones nunca coincidieron. Queda la herida de no poder ser más que eso. Y cómo quisiera que hubiera un pero, que me excusara de no haber hecho lo que debía, que me librara de este dolor de no haber sido elegido. Hoy sé que me liberé de un peso que me aplastaba, pero aún así estoy herido. No queda nada que hablar, pero deseo que no sea el final. Quizás algún día dejemos de ser
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