Tú ya eres otra.
Ya no recuerdo, ya no puedo evocar el calor de tus besos, ni la gracia de tu andar. Ni tus labios pequeños, ni tu risa singular. Todo ello se muestra incompleto en una cabeza que no para de olvidar. Porque mis mejillas tienen que hacer hueco, para que otros labios depositen sus preciosos besos. Porque ya no es tu cuerpo el que cada mañana, echo de menos. Porque tú ya eres otra, y yo soyun hombre nuevo.
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