sombras de día
El sol arde también sábado y domingo, las sombras no paran de moverse intentando escapar, marcando el camino de donde fué luz, gozando de alguna nube que les dé respiro, logrando salir de aquel viejo árbol que los acoge en el día, pues las sombras no existen en la noche, temen perderse, con tanta libertad, con zapatos que no dejan huellas, voces que jamás serán escuchadas, con sentimientos sepultados por aquel árbol que no se moverá y las espera al día siguiente, gran árbol sabio, que no se quema en el sol, que baila con sombras de día, y espera triste de noche.
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