Seth
Perdóname, Seth. Aunque antes fuimos amigos, risas, bromas, chistes perdidos, fue en algún lado donde nos hemos ido. ¿Qué pasó? ¿Qué nos rompió? ¿Acaso fue algo que yo hice? Veo que ahora tienes nuevos amigos, pero temo que sigas sus mismos caminos, ver cómo te proteges en falsos abrigos. Aún quiero hablar contigo, tener una charla larga, de cómo muchas mujeres te han herido, de cómo algunos me han dañado. Quisiera saber qué pensarías... ¿Acaso mi historia de vida te conmovería? Sigo esperando, ansioso por tu llegada. Necesitamos hablar, aunque sea ya de nada. Sea para burlarnos, tú y tu humor tan desigual. Porque aún hay risas pendientes, porque aún hay silencios que gritan, porque el tiempo no borra lo que fuimos, aunque nos hayamos convertido en sombras. Nuestra amistad fue símbolo de esa antorcha que cada año cruzaba fronteras, no de países, sino de corazones. Una llama viva, de valor y esperanza, que no se entrega al viento ni se apaga en el olvido. Un fuego que educa, guía, y también arde cuando se le deja solo. Teniamos nueve años, ahora tenemos diecisiete yo, seth lo eh intentado
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