Pequeña muñeca
Eres tan pequeña, tan mía en la mano, hecha con cuidado, con hilo y con paso lento. Sin darme razones, sin darme un pasado, en silencio te dejaron dentro de mi pecho. Pensé que quererte bastaba, que el cariño era todo el plan, dije palabras apuradas sin pensar cómo podían pesar. Y aunque quise cuidarte, fallé, no por falta de amor, sino de razón, confundí fuerza con sostén y el impulso con protección. Terminé rompiendo lo frágil, tocando donde había que esperar, dejando marcas sin decir nada, donde solo debía abrazar. Mi pequeña muñeca querida, merecías calma, merecías paz, merecías manos que midan lo que dicen antes de actuar. Yo debía ser ese cuidado...
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