Oh Dios
No soy de letras que evangelicen. Ni recitador del evangelio Tampoco de mente quieta No obstento fe cimentada Y no tengo túnicas mesianicas. Oh Dios, no comprendo Mi mente no comprende Ni siquiera el entendimiento Pero mi fe debe persistir La gratitud por el sacrificio Por el derramamiento Y por el inmenso amor Qué tuviste De soportar el escarnecimiento Por mí No escribo pues más Qué mis intentos de verdad Creaste el universo Tendiste la certeza Calculaste y diseñaste Eres Dios El creador El todopoderoso El bendito Por los siglos de los siglos Has arrullado a la humanidad Con tus milagros y tu amor Como los que sobreviven Como los que sonríen después de llorar Como a Lázaro Enorme gratitud debo entregarte. Y un arrepentimiento total. Alabado seas. Amén.
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