Nuestro último encuentro
Déjame ir, amor, y yo también sabré soltarte. No es justo aferrarnos a un eco de lo que nunca fue del todo. No te aferres a lo que un día sentiste en mí: esa versión mía ya no existe. Tu regreso no trajo consuelo, solo reabrió la herida dormida que, aunque ya no sangra, todavía deja cicatriz. Déjame ir, te lo pido. Ya no quiero llorarte, ni escucharte, ni guardar esperanzas rotas como cartas sin destino. Ya no deseo tocarte, y, sobre todo, ya no quiero pensarte. Lo nuestro fue fuego: breve, intenso, desbordado. Pero las llamas se extinguieron y solo queda humo en la memoria. No quieras revivir lo que ya no respira. No, no deseo tu amistad. No quiero verte nunca más. Y no, no es odio lo que siento, es solo el peso de un recuerdo que se volvió ancla en mi pecho. Quiero vivir sin sombra, quiero amarme libre, quiero amar de nuevo sin mirar atrás. Si alguna vez me amaste, déjame ir. Y te prometo: yo haré lo mismo.
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
