Niña caprichosa
Eras apenas una niña con sonrisa de engaño, con manos de terciopelo y un corazón de mármol. Robaste un amor sincero como quien roba sin miedo, lo devoraste en una noche de fuego y deseo. Él creyó en tus susurros, en la mentira de tu piel, y al entregarte su mundo se quedó sin él. Pero al amanecer ya corrías hacia otro juego, dejando atrás dos corazones hechos pedazos en silencio. No hubo culpa en tu mirada, ni temblor en tu adiós, solo la frialdad de quien ama para después olvidar sin razón. Y así seguiste, rompiendo lo que no entiendes: el amor no es un capricho, pero tú nunca lo supiste.
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