nada
Nací sin pedirlo, moriré sin quererlo. Entre ambos puntos, solo vacío. Los días pesan como lápidas frescas, las noches gritan nombres que olvido. El sol se arrastra por cielos enfermos, la lluvia no limpia, solo ahoga. Las voces son ruidos, las manos son garras, y el tiempo, un verdugo que nunca se agota. El amor es un cuento que nadie recuerda, la fe es un chiste contado sin gracia. No hay héroes, no hay dioses, no hay madre, solo un eco de hambre en el pecho que cansa. Miro la vida como quien ve ruinas, todo es escombro, todo es ceniza. Si existe un final, que llegue de prisa, si hay un castigo, que valga la herida. Pero no hay nada. Solo el silencio. Solo la nada, esperando en la brisa.
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