mi rostro suplica amparo
Empiezo a consumirme voluntariamente y ya no solo dejar que las cosas me sobrepasen. Me dejo llevar por lo que sé que no debería, pero siempre lo justifico con un: "soy jóven" o "una vez es una vez". Nunca es una vez. Y lo sé desde el principio. Llego al punto en el que pasar tanto tiempo en cama es tan natural que al levantarme me encuentro mareada, veo borroso, y si no me sujeto acabo en el suelo. Hoy voy a dejarme llevar, como siempre. Mañana me arrepentiré. Mi cara pide más ayuda de lo que habla. Ahora me veo los ojos vacíos. Y ellos casi no me ven ni en el reflejo.
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