Mi lamento
El viento aún puede soplar con el mismo frescor, Pese a estar a kilómetros de casa Los pequeños desplazamientos no sientan bien a mi alma, Soy un avido de la exploración, pero también de la calma, Las aguas del río siempre se desplazan y nunca sufren, ¿Cómo hará mi ser? ¿Cómo loare a Jesucristo y a su Padre? Si mi mente no sabe que línea de ideas seguir, ¿Cómo lo haré si la incredulidad y apostasia se ciernen sobre mí? Como frituras, seguro que he comido millares en toda mi vida, A la espera de calmar la ansiedad con un poco de polvo picante y alimentos crujientes. Mis libros fueron aniquilados en el tractor y mi moral fue hecha esclava y tropeliada como la tierra de la construcción. Oh Atsin, que sufres la evaporación, pero no la desintegración, sino que te dispersas y condensas, y te evaporas. Como los jinetes que dejan a sus equinos en el desierto y después otro lo toma. Oh Koyoli que te escondes en la hierba, pero incluso si el águila no desciende contra ti, ni el flechero captura tu cascabel, la ansiedad te mantiene prisionera en el pastizal. Adicto al intelectualismo, pero también al descanso ¿Cómo describire mi ser? Si al entrar al colegio, los maestros rudos e incluso los apacibles...
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