Meduza.
Quién diría que Perseo cumpliría aquel deseo? La cabeza de Medusa, joven bella pero ilusa, castigada con la excusa de ser violada como intrusa. En el templo de Atenea, Poseidón, sin corazón, deseó a la gorgona y, sin piedad la utilizó, ¡Sin piedad la obligó y, satisfecho desechó! ante los ojos de Atenea la joven bella olvidó. Siendo la única mortal, sin defensas se quedó. ¿En qué pensaba Atenea, que sin piedad la castigó? Envidiando su melena, en culebras convirtió y, para que nadie la mirara, puso en ella 'maldición. Pobre de la gorgona, ¡qué castigo recibió! Solo por ser tan hermosa, el infierno conoció bajo el cuerpo del dios griego que la usó y no protegió de la diosa de la guerra que contra ella arremetió.
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