Luna
Señora alta, señora hermosa, vestida de noche y adornada de estrellas, que el corazón abres ociosa a artistas, músicos y poetas. Guardiana de amor prohibido y de pecaminosos secretos, protectora de misterios aún dormidos y viva escucha de secretos. Ladrona de los rayos del grande nuestro astro rey, velando desde antaño por la oscuridad y su ley. A los grillos haces cantar, los lobos te han de adorar, y yo postrado ante tu altar, contemplo tu hermoso radiar. Y así en pos vengo a pedirte señora blanca, señora triste, poder en mis ojos esculpirte mientras de muerte se me viste. ¡Acógeme en tu seno frío que ya siento que desvarío! Y en cuanto el ave cante su pío desprendida quedará el alma del cuerpo mío.
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
