Limpia y respirando de nuevo
Cuando por fin encontré mi paz, una correntanda de amor hizo volar mis cortinas, amor que cerro puertas y perdió las llaves. Por un momento lo sentí tan intenso como el color rojo, igual que la viva llama en un incendio, que quema y arde. De un día a otro ese fuego me jugo en contra. Porque ponerse cerca unos minutos te mantiene caliente, pero unas horas te pulveriza las entrañas Y si inhalas el humo te dejara fuertes migrañas. Una correntada de odio me tiró al agua y yo no sabía nadar. ¿Que iba a hacer yo en el medio del mar? Nada, pero tampoco podía aguantar mucho tiempo sin respirar. Cuando llegué a la orilla por la fuerza de las olas, la lluvia predominó aquellas costas. Cansada me recosté en la arena Que ahora está limpia por todo lo que se llevó la lluvia y la marea.
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