la tristeza como hogar
Yo decido cuándo terminar con mi felicidad. Desencadeno sentimientos que no deberían salir para producir mi estado de tristeza ya característico. Ya ni se nota cuando estoy triste, ya es lo común. No recuerdo estar bien, ansío con mi alma entera una vida feliz, tranquila y cotidiana. No necesito una fortuna ni nada de otro mundo, solo quiero ser querida, feliz y poder vivir en paz conmigo misma. Lo que más me duele es ni siquiera poder aceptarme a mí misma para poder empezar a cambiar algo.
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