la pérdida a causa propia
Recuerdo ese día frio de invierno, Donde vi el fallecer de mi gran amigo, El que juro siempre estaría conmigo Demostrando siempre un amor fraterno Tristemente no fue muerte natural, Ya que su vida fue arrebatada de forma tenaz, Así que ahora seré el verdugo de aquel infeliz Ya no tendré piedad pues ya te perdí, Así que buscaré hasta el fin del mundo Solo para vengar tu nombre y legado, Y mandar a otro plano a este ser inmundo En dónde todos lo estarán juzgando. Al encontrarlo no espere y lo ataqué Él desconcertado solo pudo recibir el golpe “¿ahora en esta situación te crees malote?” Le dije y sin temblar ni reconsiderar lo maté Creí que me sentiría mejor por vengarlo Pero en realidad fue todo lo contrario Ya que la persona que estaba en el piso Era aquel al que yo llamaba “mi gran amigo”.
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