La Luna
lunes 03/02/25 Y hoy la luna no estaba como ayer. Y me puse triste porque la luna no estaba como ayer. Y me enojé porque ayer tampoco la había podido ver. Ayer estaba distinta, más brillante, se podía apreciar la tenue figura sobrante que la cubría. Bañada en una oscuridad tan suave y elegante que dibujaba la esquina de su fin. Y ayer había estado hermosa. No la vi, pero lo sé. Tenía esa forma tan graciosa y singular, como si las estrellas le hacían cosquillas. Se reía y brillaba. Se escondía y miraba. Y no la pude ver... No pude verla bailar, no supe verla amar. Pero de alguna manera ella me vio. Me vio verla tan puesta sobre los cables, tan ligera como un ave y tan liviana como el amor. La escuché toda la noche. Hablando con él aire, danzando con gatos que se refugian en sus pies. Escuché sus lágrimas, cayendo como gotas de verano, lamentándose de que ¿por qué nadie salió a mirarla? Y me puse triste porque ayer no la pude ver. Y me puse triste porque hoy la luna ya no estaba como ayer. Pero hoy estaba nueva. Se había puesto un poco más sonrojada y las estrellas ya no la molestaban. Y ya no estaba triste. Y hoy ya la pude ver. ¿Y saben qué? Que hoy la luna, ya no estaba como ayer.
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