La danza de la identidad
Busqué tu rostro en el bosque de lo conocido y encontré dos sombras que llevaban tu nombre. Una tenía tu cuerpo, pero sus ojos eran piedras frías que no sabían nombrarme; la otra habitaba una piel extraña, pero en su latido reconocí la música de mi hogar. Qué inmensa tristeza descubrir que la lealtad no es una forma que se hereda, sino un idioma que se elige hablar. Me quedé con ambos para no morir de frío, cargando el peso de lo que fue y la promesa de lo que nace, comprendiendo al fin que el amor verdadero no es el que se parece al pasado, sino el que honra el presente que merezco.
Ad
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
Shop Now →
