La casa
La mañana llega, pero las ventanas siguen cerradas. La luz golpea el vidrio y se queda afuera, como si la casa hubiera olvidado cómo abrirse al sol. El reloj avanza con pasos pesados, cada minuto cae al suelo como una piedra en un pozo sin fondo. El cuerpo está aquí, pero se mueve despacio, como si llevara encima cientos de inviernos acumulados. Nada duele del todo, pero nada alivia tampoco. Y en el silencio espeso, solo queda esperar a que algo, lo que sea, vuelva a encender la chispa que alguna vez habitó esta casa.
Ad
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
Shop Now →
