Hundidos
en la luz que marcha sus sorbidos tragos empañados de cautela servía la reserva el tiempo a oscuras, nada se veía cruzando el horizonte donde se junta el cielo con la tierra enebro rojizo de bengalas aquel mes de enero vientos del griego sur en el liceo el norte en tu torso palabra de adverso regazo bajo el plumero cruzando el oeste pero, pero pasajero latiendo al son sol tú peine acariciando tu pelo perenne en tu velero ya sombrero de la cascada en tus lagos morenos hay su surtidor llegaba al vuelo el claro azul del cielo gris del tendero adora tus pasos luneros desertando su amparo allí donde el abrigo cubre la vendimia de los te quiero
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