Heridas con sabor a sal
Nunca comprenderé esa broma del universo, al dejar que el destino nos cruce. Es que realmente parece premeditado, que nos conozcamos en esa parada de buses Yo huía de un pasado doloroso, tú ibas en búsqueda de una mejor vida. Un inocente intercambio de miradas, que causó un infierno sin salida. Aún no lo sabía, pero tu mirada no siempre es un mar en calma. Muchas veces es tormenta, y yo una naufraga buscando refugio en tu alma. Pero siempre fuimos así, una paradoja que premia al igual que condena. Las mismas manos que me causan heridas, me acarician cuando las aguas se vuelven serenas Intenté llegar a un puerto seguro, pero no hay lugar en dónde no puedas encontrarme. No importa cuanto intenté escapar, me arrastras a la marea hasta que me desarme. Aprendí a vivir así, en modo alerta, esperando a que las nubes pronostiquen la lluvia. Deje de remar y no me parece tan terrible, Dormir en tu pecho mientras todo se inunda.
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