golpes
Se habían ido, pero el dolor seguia allí, en el corazón. Estaba viviendo en un sueño, pero era su sueño. Se preparo, retrocedió y corrió, estampando fuertemente sus cachos contra un carro, sacudiendo rápidamente la cabeza, preparándose para otro. Las demás, intentaban detenerla, pero no escuchaba, necesitaba despertar. Veía su rostro, a su pastor o lo que alguna vez fue, nunca vio bien su rostro, pero había aceptación en su sonrisa. Era distinto, no era una oveja o cordero, no era una oveja de primavera, era una cabra..una de invierno y conocía las razones para alejarse pero el...ese terco pastor, insistia en llevarla con las demás, abrazarla y amarla, aunque lo golpeara, aunque lo embistiera con sus cuernos, siempre volvia..si golpeaba más fuerte, tal vez volvería.
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