Flor de sal
Hoy te recordé. Tu piel reseca. Tu voz de Bossa Nova. Tu olor a mezcal vencido. Hoy te soñé. Estabas triste. Afligida como yo. ¿Cómo no estarlo? Hoy te visité. Te traje una flor. ¿Recuerdas su nombre? Se está desvaneciendo. Juguemos otra vez, mami, en el camposanto. Pero esta vez abrázame fuerte, alivia mi mudo dolor eterno. Si me escuchas, sé que lo haces. Después de todo, Tu epitafio dice que sí. Hoy te volví a visitar, como en cada mayo, y te dejé otra flor marchita donde tus manos ya no alcanzan. -Para aquellos que han aprendido a convivir con la ausencia, y aún así, en cada mayo florecen.
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