famila ( segunda parte)
No me interesan joyas, ni tronos, solo anhelo vínculos honestos, y aunque de todo me quiero alejar, mi perrita ta, me impide soltar Ella es mi refugio en la tormenta, mi testigo muda, mi única respuesta, su amor es tan incondicional que por ella sacrifico mi libertad. Mi hermana, pequeña comienza a vivir la misma canción. Y no puedo evitar sentir el miedo De que también repita el mismo dolor. La noto enojada, nerviosa, cansada, como si heredara una historia gastada. A veces sueño con huir, con hallar un sitio en donde existir, pero me quedo, resisto, respiro. aunque el alma esté, al filo del hilo. La familia no siempre es abrigo, es tormenta, es ruido, es castigo y uno crece, creyendo que el amor se parece al miedo, al llanto y al dolor. Pero con los años llega el momento en el que entiendes que no eres el tormento. que, aunque se nazca en medio del fuego, sobrevivir ya es volar sin miedo. No es tu culpa cargar las heridas ni vivir repitiendo otras vidas, pero sí es tu derecho, elegir el camino, cerrar viejas puertas y forjar tu destino. Tener una familia que a veces te hiere no borra el amor que aún en ti vive y quiere, te enseña a mirar con los ojos abiertos, a cuidar lo pequeño, lo puro, lo cierto.
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