El Vals del Cataclismo
El cielo estalla en un fulgor de acero, la tierra cede bajo el peso del día; qué dulce es esta gran monotonía de ver el mundo arder por fin entero. No busco un dios, ni el perdón, ni el sendero, en esta danza de luz y de agonía; tu mano es la única geografía que queda en este tiempo traicionero. Mientras el orden se vuelve ceniza y el sol se apaga en un último estruendo, tu aliento en mi garganta se desliza. Morir es un lenguaje que comprendo, si el universo al fin se atomiza y en tu regazo el caos voy bebiendo.
Ad
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
Shop Now →
