El Silencio de la Ausencia
La soledad, un manto gris, se tendió sobre mí, cuando tu voz se apagó, y tu silencio me hirió. Tu ignorancia, un puñal, clavado en mi corazón, pero en ese dolor encontré una fuerza que me dio la razón. Me decepcionaste, sí, tu ausencia fue una herida, un peso que cargué, una pena que me afligía. Pero poco a poco, tu recuerdo se desvaneció, y con él, el amor que te tenía se marchitó. Te fui olvidando, sí, te fui dejando ir, en el silencio de tu ausencia aprendí a vivir. Y aunque la herida aún se siente a veces, la fortaleza que encontré me hace seguir adelante sin pesadumbres.
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