El robo
Manos Robadas Eran manos ajenas, manos sin nombre, invadiendo mi cuerpo, robándome el ser. No pidieron permiso, no temblaron de culpa, se hundieron en mi carne hasta romper. Raspo mi piel hasta sangrarla, pero no puedo borrar su rastro. El recuerdo de su tacto se aferra como un castigo amargo. No es mi culpa, me digo, pero el asco no me suelta. Siento su sombra en mi pecho, su huella marcando mi puerta. Quiero escapar, pero estoy atrapado, en un cuerpo que ya no siento mío. ¿Dónde quedó mi infancia, mi risa, mi derecho a vivir sin este vacío? Me siento sucio.
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