El peso del silencio
Tengo a mis sueños metidos en ayuno, vivo en un casa para cuatro, donde solo ríen tres. Otra mañana preparando el desayuno, entré tostadas y desgana, mirando con rabia detrás de la ventana. Y si salto... ¿Y si salto? ¿Y si me voy y no aviso? ¿Y si dejo de pensar en el daño, si me lanzo al abismo? ¿No veis que me muero sin herida visible, que respiro dolor, que esto ya no es posible? Soy una niña con máscara rota, disfraz de mentira, sonrisa remota Ya os lo dije: No puedo con esto, pero vuelvo y volvéis, como si fuera un bonito gesto. Jugáis con mi pena, con mi desidia, cómo si yo fuera Satán y vosotros la biblia. Otro abrazo sin alma, relleno de labia, como vivir con un extraño en la misma morada. Ya no me salva pensar que antes reía, ni ver fotos falsas de una falsa armonía. Éramos cuatro, pero solo una creció, los demás se quedaron en lo que el ego marcó. Nunca fuimos un equipo, eso lo admito, solo hay calma cuando no os necesito. ¿Dónde estabais cuándo faltaba el dinero? Yo, reventada, y ni un "te quiero". De enero a enero, buscándonos en vano, me evitabais, tirabais mi amor con desgano. Mi autoestima la dejasteis tirada en el suelo, cómo quién pisa sin ver el duelo.
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