El Espacio Eterno de la Calma
Hay un espacio refulgente en mi alma, rincón que aún no posee un nombrar, no acosa mi espíritu ninguna alarma, pues sabe a quién por siempre va a esperar No espero con el ansia que aturde el seso, ni con la premura de algún triste velo; espero con la fe de un firme proceso, eres mi dulce recuerdo, mi eterno consuelo. El amor, a veces, no llama a la puerta, simplemente te halla en el silencio, cuando el alma al fin se halla despierta, libre de todo añejo tormento. Y en tanto, mi vida de bienes corono, con sendas que enseñan, con mi propio ser, pues aguardar es también un trono, es esperar con paz y sin temer
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