el entierro
Sonaron las campanas en el pueblo, pero nadie quiso oirlas. sonaron los ladridos de los perros que rugieron como hienas heridas. Si alguien lloro su partida, nadie pudo saberlo. Si a alguien le llegó la noticia fue en otro cementerio. Sobre la montaña el cielo. Salió el sol esa mañana. Salió de la tierra el cuerpo bajo el cielo de la montaña. Sonaron en el pueblo campanas pero el pueblo era desierto de ser cierto lo que contaban nadie supo quien era el muerto.
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