El eco de la niña que fui
Fui niña mimada, todo lo que deseaba llegaba a mis manos antes de pedirlo siquiera. Pero mi corazón, lejos de ser egoísta, era un refugio abierto: daba antes de recibir, ponía a todos por encima de mí. La ternura era mi fuerza, la nobleza mi corona, y mi sonrisa ardía como un sol en cada aurora. Hasta que un día me arrojaron al pozo del agua común, donde la rutina ahoga y los sueños se oxidan en silencio. Allí mi corazón se encogió, mi bondad se volvió frágil, mi nobleza débil, y la niña radiante se convirtió en un eco quebrado. Ahora camino entre sombras, sin aquel fulgor que me guiaba… y es aquí, en estas letras.
Ad
Poetry Books 50% Off
Bestselling collections from top poets
Shop Now →
