desesperación.
Estoy harto, te venero, te canto, me encantas y me encuentras. ¿Te importa? No hay problema, te jalo con mi cuerda hacia la tierra, vistiendo de seda. ¿Te importa? No es así, te busco, te encuentro, me encantas y lo acepto. Estoy muriendo, te arrastro a la niebla, buscando la fusión en la tierra, ven conmigo. ¿No quieres? Hay alguien más, un muñeco de porcelana que has de amar, soy uno más en el montón, pero para mí tú eres todo lo que una vez amé en mi corazón. No existo, no siento, no me extrañas y lo acepto. Me estoy pudriendo por el toque de tu mano, la mordida de tu muñeca que me ha hecho daño. En el pozo de las mil batallas, caí con mis katanas clavadas en mi espalda. ¿Por qué finges que quieres que suba? Amada paloma de ojos cafés, y yo, un pobre gato anaranjado, intentando parecer un buen amigo de una vez. ¿No lo soy? Te sigo jalando conmigo, aunque no quieras, te sigo fusionando con la tierra, quédate conmigo, aunque no quieras, si no me lo dices, morirás en la leña.
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