De mí a la envidia.
¿Qué te he hecho yo para quieras Comerte todos los pedazos de un pastel que no te pertenece? Envidia, podés hacer lo que quieras, sentir como quieras Pero no uses mi cuerpo. Que el mundo no es mío. Las personas que habitan en él no son mías. Ni tuyas, ni nuestras. Y ni yo, a veces me pertenezco porque me vuelvo más tuya que mía. Envidia, malagradecida. Tanto que he logrado… ¿Por qué no me dejás ver? Envidia, dame un respiro de sentir Ahora soy más sentimiento que persona y aquello no me deja dormir. Sonaría mejor si me dominara otra emoción, quizás la alegría el enojo, incluso. Sería menos humillante sentir otra cosa, que estar estancada por tu culpa. Porque ves lo que hacen los demás Y te importa Y te duele Quedarte al margen. Envidia, salí, que no te dí permiso de entrar. Envidia, soy más vos que yo. Me pierdo entre tanta emoción Entre tanto de otros, Qué se dan Que no recibo. Qué tienen Que no tengo. ¿Cómo te saco si ya soy más tuya que mía? Tanto así que no sé si esta carta va para vos O para mí.
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