Chica de dos cabezas
Chica de dos cabezas y espina de hielo, ardes en la hoguera, fría como un témpano. Cuando escuches tu canción, baila, baila, baila sin parar, no dejes que me congele, diciembre se acerca sin piedad. Bailo y saltan chispas, mi corazón vuelve a funcionar, ya no me muestres el sol pues ardo en la oscuridad, y escóndeme de la lluvia, mi piel ardiente se puede oxidar. Me da miedo el cuerpo, no quiero romper tus engranajes de cristal, pero mi mente fracturada sigue girando, no la puedo atrapar. Desde aquí ya no se ve mi casa, y tu voz suena tan lejana que empiezo a olvidar el olor de las margaritas, el sabor de la tierra, pero aún siento el calor de tu cocina de leña, y el cariño de tu mirada, que mantiene latiendo mi corazón, cuando todo lo demás se congela. Dos cabezas, y una espina de cristal, cuando escucho esa canción ya no puedo pensar.
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