CERA DE ABEJA
No confiaba en él seguía soñando como en el Cabo Frío sus palabras otorgaron mi reloj desnudo en su brazo torcido no brillaba el agua del río no estiraba el mar de arena no atravesé su corazón herido no me hundía de pie navegaba su melancolía que cielo en noches de jauría que miel de hojas caídas que verde dibujas el silencio de tus sonrisas que rojo tapiza lo que el blanco de tu alma se perdía que trenza lisa dibuja tu piel marina que hoguera en humo se perdía que fuego junto al lago ardería mil ilusiones en un día tú por siempre pasajera de una vida como la colmena huye de la herida en este refugio llamado vida
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