café, suplicio
. Café, ¡suplicio!. Con sutileza, acerco mis labios a mi taza de café, emulando que fuere tu boca, pretendiendo que es tu sabor el que me provoca, escribiendo para tí, como en mosaicos que no se borran, como si al leerlo te sabrías que te acaricio... ¡Que bello suplicio!, un café despierta mis sentidos y hace más intenso, este sentir no compartido. ¡Suplicio humeante! vestido de café, viste además; mis caricias pendientes, vístelas como letras, como una prosa, como un verso a tu belleza. ReneR Ramz ˜”*°•.˜”*°• ƹmɒЯ ЯɘᴎɘЯ •°*”˜.•°*”˜ .
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