BRÚJULA PERDIDA
Mi corazón latió con fuego y con razón, Cuando tu mirada cruzó mi horizonte. Yo te ofrecí un ancla, te di mi dirección, Y tú me devolvías un alma de monte. Pensé que mi entrega sería tu verdad, El fin de una duda, de un eterno quizás. Yo era la certeza, la clara claridad, Tú, un ave que vuela y no quiere la paz. Me enamoré de ti, de tu dulce belleza, Mientras tú vagabas, sin rumbo ni meta. No sabes lo que buscas con tanta ligereza, Y dejas mi futuro como una saeta. No es desinterés, ni un cariño que falta, Es que en tu interior no hay un solo criterio. Tu alma está vacía, la vela se suelta, Y tu puerto ideal se siente un misterio. Yo fui para ti un calor en la nieve, La mano tendida, un amor de cristal. Tú quieres la nada, lo que nunca se debe, Y dejas en mí solo un adiós letal. Por eso me alejo, sin rencor ni amargura, Entiendo que el viaje es solo para ti. Mi amor no es el banco para tu locura, Y al no saber lo que buscas, te pierdo aquí.
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